Aroma a tierra mojada y a panadería
Abuelas barriendo la vereda, y en activa charla con las vecinas
Otras tantas más astutas en búsqueda de la primer docena de facturas calentitas
Abuelos sentados en la vereda, acomodados en sus reposeras
En plena lectura del diario, sin mayor ruido que una radio de fondo
Un momento de paz, pocas veces visto
Estropeado en cuanto la ciudad se levanta
Comienzan los primeros bocinazos, frenadas
El nieto de la vecina que se levanta con Metallica al mango
Y esta esfera de tranquilidad se ve disuelta
Posiblemente hasta el adormecimiento de este gigante autoritario.
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