Oscuro salón en el cual se encuentra situada mi alma
Paredes despintadas, sombrías
Ambientada con cuadros que dicen ser de Van Gogh, anda a saber
Bosquejo lúgubre de un sitio no muy propenso al placer ni al goce
Sino más bien a la angustia
Sentimiento de descubrir que frente a los problemas que a uno le atañen como ser no hay solución
Que por mas que uno se lo proponga no podrá conocer todo el mundo, ni como decía Borges, amenazar a alguien con la inmortalidad, ni enamorar a todas las mujeres del orbe, ni leer todos los libros existentes de literatura, ni tener la posibilidad de aprender a tocar y componer música con todos los instrumentos, etc. Es tangible y palpable tal sentimiento de angustia, a cada paso que uno realice, solo existen pocas cosas que lo dignifiquen, es decir ya que estamos condenados a morir tarde o temprano, al decir de Heidegger, que cuando se nos presenta la muerte se nos imposibilita la posibilidad de todas las posibilidades, ya no existo mas, por ende a cada paso que doy debo tomármelo con la importancia que esto conlleva. En esto coincido mucho con el negro Dolina, el cual en una de sus charlas nocturnas de deriva intelectual, dijo que la felicidad es solo un olvido momentáneo de la angustia de vivir, y esa felicidad y olvido momentáneo de ese perpetua sentimiento viene a jugar el papel de la luz de la vela en el medio de un castillo en penumbras, flashes repentinos que me atrevo a decir, son la razón de vivir. En un panorama negro pesado, encontrar una tonalidad gris es una salvación, y para aquél que encuentra un blanco es la gloria, dichoso ese afortunado.
Y yo creo que aquel goce, aquella tonalidad diferente del negro profundo solo es encontrada en la inteligencia, en el amor y en el arte, no creo que haya más sitios en que esta se halle.
Cuando uno se enamora, o por lo menos yo (perdonen esta irrespetuosa autorreferencia, pero a mi vago intelecto le es inevitable), se siente inmortal, perpetuado en el alma de aquella mujer, como si todos esos problemas, que desde un punto racional son imposibles de solucionar, se remendaran y se olvidaran casi como si ninguno de ellos verdaderamente existiese, pero luego de esa perplejidad típica del enamoramiento y esa victoria de la pasión por sobre la razón, el ser se acuerda finalmente de su condición de finitud y prosigue con aquella angustia existencial, hasta un próximo y siempre venturoso olvido momentáneo de su realidad.
Son tan venturosos aquellos destellos de luz en un universo tan oscuro, chato y aburrido, que no hay mas remedio que perfeccionarse no solo para ser productor de pequeñas o medianas luminarias, sino que también hay que entrenar el goce, ya que aquella persona con una capacidad de recepción mayor de energía lumínica va a ser una persona que encuentre placeres y deleites inmensamente mayores. Lo que hay que también tener en cuenta que a mayor conocimiento y cuanto mas grande es el entendimiento humano, mas probabilidad tiene el ser de encontrarse con la tristeza, angustia de entender el mundo, sentimientos enormemente mas grandes que aquel dolor que siente un hincha luego de una derrota de su equipo el domingo pasado, eso se los puedo jurar. Pero así como esta la posibilidad de encontrarse con sentimientos horribles, esta la contratara de un mundo de goces cientos de veces mayores al de sacar la lotería.
Ante semejante puesta en común no podría no optar por nada que no sea una aproximación al goce, una opción que tenga como posible resultado la felicidad, el placer, y un sentimiento de goce inaudito, y para tal hecho no creo que haya limite posible, es decir, quiero creer que para el placer no hay limite excepto el del tiempo, y la muerte. A cada paso que se da, se puede dar uno mejor, y es a eso a lo que el hombre debe procurar, obviamente es placentero leer un Borges, escuchar un Piazolla, o simplemente mirar un video de Maradona, pero sería mucho mejor que estos señores solo sirvan como aquella chispa inicial de la hoguera para una humanidad predispuesta al goce, tanto como para recibirlo como para crearlo. Dichoso aquella persona que tiene la posibilidad de encontrarse mano a mano con el placer y ganarle por goleada, eso es a lo que la humanidad tendría que aspirar, solo al goce, de todos modos no se si exista alguna otra cosa más que valga la pena.

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