No soy sólo esta colección de actos cotidianos, soy esto que escribo también... Por favor quiérame

viernes, 3 de junio de 2011

Al fin y al cabo, etc.

Yo que me creía tan mortal y tan fugaz,  he conocido la muerte muchas veces, todas ellas gracias al desencuentro amoroso. No hay nada que se parezca tanto a la muerte como el rechazo de una persona amada, ni nada que se parezca mas a la vida que el amor. Vendrían a ser una suerte de predecesores a lo que después fatalmente sucederá.
Yo creo haberme enamorado alguna que otra vez, y lo que se siente al principio es una especie de descubrimiento de un mundo nuevo, de algo inaudito en el que uno es inexperto, suelo hacer la correlatividad entre el enamorado y el niño, aquél pequeño que descubre un mundo en el cuál no conoce nada, y que de a poco va transitando los caminos de este, va descubriendo cosas y va deseando tantas otras mas. El enamorado como el niño, es un deseador en potencia, quiere el todo. Que cosa loca querer todo y ser de condición mortal y finita como lo es el hombre, gran parajoda.
Gran amante aquél que sueña con su amada, que piensa un futuro lleno de goces con la dama en cuestión, hasta que todo este panorama se oscurece ante la noticia de que esta persona nos deja. Este despido juega el papel de cortina que cae y baja el telón, significa mi deceso. Acabo de morir, aquella vida en donde yo y ella éramos 2 sujetos apasionados viviendo una experiencia única en las playas de Puerto Rico, ya no esta más, mejor dicho nunca estuvo, pero ahora no esta ni la posibilidad de aquella anécdota.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario